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August 7, 2006

the abyssinians

abyssinians lyrics
a - z LYRICS

Ulrich Matthes (c)

June 25, 2006

ulrich matthes
Alemania, por suerte, no es solamente el mundial de fútbol y su goleador Klose. Alemania también es el muchacho de la foto, Ulrich Matthes, que en 2004 se despachó interpretando a Goebbels en La caída (en algunos países se la tradujo como El hundimiento) y a un sacerdote confinado en un campo de concentración, el padre Kremer, en El noveno día. No está en mi capacidad ponerme a detallar la versatilidad de Matthes pero sí puedo encapricharme y decirles que vean una y otra película (si no las vieron) porque están muy buenas (y cuando digo “muy buenas” no me refiero a tiros y autos que persiguen a otros autos) y porque incluso podrán descubrir a un actor difícil de encontrar.

***

Al margen, una profunda reflexión de Hugo Gatti, otrora arquero de Boca (entre otros clubes) y hoy columnista del diario español As:

Ghana basa su táctica en el bloque, sin individualidades. Pero siempre ganan las individualidades. Corren, ponen voluntad y talento, pero les falta la picardía. Asustan en la cancha por su físico. Tienen músculos hasta en el pene.

Novedades! (c)

June 14, 2006

amor moderno
En la revista Amor, número 10, julio de 1943, página 77, leo que la sección de consultorio sentimental, “que hoy no puede dejar de ocupar una página en toda publicación para la mujer”, data de fines del siglo XVIII y principios del XIX y que, como el fútbol, es un invento al parecer inglés.
Amor sustenta la hipótesis en un ejemplear del decimonónico diario londinense The World, donde encuentra, en la última página, dos respuestas a temas de alto contenido humano. Una chica pregunta: “¿Puede besarse al novio antes de la boda?” Y el editorialista de The World responde que “puede hacerse”, pero que “es prudente dejarlo para después de efectuada la ceremonia nupcial”.
Otra chica inquieta formula si es pertinente “confesar a mis padres que él me ha dicho que me ama”. Y aquí la respuesta es: “La tranquilidad de su alma está turbada, evidentemente. Haga la confesión a su madre y logrará la paz que el amor necesita para desarrollarse naturalmente”.
Amor, en 1943, remata el texto evocatorio como también ahora mismo debiera ser rematado. “¡Oh, tiempos!”, dice. “¡Oh, costumbres!”

uy (¿C?)

May 16, 2006

Tengo un recuerdo borroso de lo que soñé hará unas cinco horas. Contrariamente a lo que me suele pasar, mi memoria esta vez no retuvo las imágenes ni tampoco los diálogos. Sé, y es lo único que me queda, que en el sueño llegaba a una prueba irrefutable y bien realista de la inmortalidad del alma y subsidiariamente de la resurrección de la carne. Pero no llego a más. No puedo acordame de los detalles.

Ravelstein (c)

March 27, 2006

Domingo 26 de marzo. Mi cuñada se rompió la cadera. Salía de la fiesta de un casamiento, tropezó con el rocío del céped, dio contra el cordón de la vereda. Llamó mi suegra el 25 por la noche y eso hizo llorar a mi mujer. Probablemente debamos viajar; para eso tengo que solucionar una pérdida importante de aceite.
Para qué escribir en este blog o para qué tener mayores pretensiones y buscar en la literatura váyase a saber qué. Mierda, porque las fatalidades como la que le ocurrió a mi cuñada —debieran verla, es de las chicas más lindas que conocí— es algo demasiado parecido a cómo sobreviene la muerte, sea la muerte muy anunciada o no.
Un hombre, seguramente el killer que estranguló mecánicamente a un pariente lejano mío en 2001, lo sintetizó en la grabación que dejó en el contestador telefónico de su víctima. “Se acabó”, decía en la cinta. No un mero sintagma, sino algo más que ello.
Terminaba Ravelstein (de Bellow) la noche del 25. Leí algo parecido a esto: La mente es un espejo de la realidad. Venía a cuento lo platónico. El libro, por muchas cosas, y de manera manifiesta, alude a Platón continuamente. Pero no interesa Platón ahora (o sí, pero no tengo tiempo), sino analizar esto de la mente como un espejo de la realidad, como algo que produce imágenes pero no alcanza la Verdad de las cosas. Y también es importante conjugarla con esta otras dos ideas, asimismo pertenecientes a Bellow. La muerte —no lo dice así, soy pésimo para las citas—, la muerte es el fin de las imágenes. O mejor aún: La muerte personal es el fin del mundo. Es decir, se acaba el mundo para uno. Termina la visión parcial y tal vez errada de lo real. Se muere “lo real”.
Fuimos a misa con mi mujer. Mi hijo lloró el 25 por Juanita, una abuela postiza que yo tuve y que se murió en mi presencia hace poco menos de un año. Volvió a llorar el 26. “No puedo parar mi cerebro”, dijo mi hijo. Tiene sólo 6 años. Imágenes de mi hijo, ninguna. Acercándose a la Verdad de la muerte, 100 %.
No entiendo por qué —y estoy caótico, lo sé— pero me representa un enorme consuelo refugiarme en estas cuestiones. Pensar que no es la cadera de mi cuñada ni las lágrimas de mi hijo ni las otras de mi mujer la Verdad. Que hay algo debajo y que no puedo conocer. Y que, asimismo, última frase que copio mal de Ravelstein, Bellow enfatiza: Todo el mundo puede concebir su muerte física, pero no ese fin del mundo, ese reventón de las imágenes. O dicho de otra manera: Todo el mundo espera que, tras la muerte de la Mentira, irrumpa en su lugar la Verdad.
Quiero pensar que tras la muerte está la Verdad. Quiero creer que la angustia de mi mujer, la de mi hijo, la mía, viene a cuento del carácter borroso de lo que hay y es pero hasta ahí. Deseo que haya un Di-s y unos buenos prismáticos en el Cielo; que pueda estar en condiciones de alguna vez estar ahí para ver lo que hoy no veo y angustia.
Mientras tanto leo. La literatura cumple, aunque parcialmente, con esa visión. La literatura que habla de “lo real”, así cuente la historia de un millonario increíble que se va al África. La literatura que no miente y que, a la vez, tampoco busca ser un émulo de la impostura.

Tenés razón (c)

March 14, 2006

Lo superficial es mejor. Hoy llueve. Me acabo de mojar el impermeable, el pantalón, las zapatillas. Y ayer estuve encerrado trabajando en casa, de manera que hoy sí o sí voy a la editorial. Para boludear un rato. (Ah! Salió Hermanocerdo 1, arriba clickeando lo pueden tener gratis, o si no me lo piden en un comment y se los mando. Mauricio Salvador le está poniendo mucha fibra solo a todo esto. Salvador está por ahí linkeado.)

Cambios (c)

March 7, 2006

Creo que este blog se convirtió en algo un tanto superficial. Así que desde aquí llamo a la reflexión profunda.
pd: Gracias por la sugerencia, Daniel. Y a Mauricio, gracias también por compartir mi gusto por las dos piezas de abajo. A los dos: las elegí influido por una novela a la que le sobran fácilmente 300 páginas y por otros tibios conocimientos de los narcorridos, que, más que tibios, están fríos. Y por sobre todo, me gustaron los videos. El de Los Tigres del Norte vale por el público reunido. El otro, por la abundancia de lugares comunes.
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Qué pasa con la versión aumentada de Pig Brother?
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Última anotación: la otra vez, de casualidad, volví a ver La pasión de Crist-. Enganché la última parte. Algunos (dos) interrogantes religiosos que esperan respuesta. (Joder, una película y no la Biblia es lo que me dispara. Algo no está bien.)
a) “Señ-r, Señ-r, ¿por qué me has abandonado?” Requiero una explicación, en lo posible no teológica, para esa frase.
b) ¿Cómo se explica el fracaso humano de Crist- con la división que Él hace en la historia, estemos en Tanzania o en Taiwan? ¿Se debe todo a la adopción del cristianismo por parte de un emperador romano? ¿Cabe una explicación taaan reduccionista? ¿Roma llegó a Taiwan?

grun-tu-molani (bis) (c)

February 1, 2006

el roña castro
Joder. Creo que Santiago Llach se convertirá en mi amigo. Pasar de “pelotudo” a “loco” no es poca cosa. Es tener en cuenta que alguna patología lo entumce a uno, en este caso yo, y no lo desdigo. Hace unos 15 años, digamos, sí, me irritaba que me dijeran loco. Pero ya no. Lo curioso, el D Í A que eligió para decírmelo. El mismo en que Mozart soplaba las velitas. El mismo en el que yo también las soplo. ¿Habrá sido su regalo de cumpleaños?

grun-tu-molani

asdfasdfasdfasfasfasdfasfadfasfasdfadsfasdf
por lo menos es una de las muchas maneras.

Libre como el mar (c)

December 3, 2005

nino

A mí me crece el pelo como a Nino.
–Remolino –dice mamá–, tenés un remolino igualito al mío –me dice señalandosé la cabeza.
Yo le contesto:
–Puede ser, mamá.
Soy libre como el mar y casi me mato en la Panamericana y ella no se da cuenta. Se olvida.
–Cortate el pelo –me dice.
Y papá interviene:
–La peluquería donde va tu madre es una porquería.
–Porque no tenés paciencia –dice mamá.
–No te pueden dejar esperando tanto tiempo –le contesta.
Mamá le sirvió un plato de fideos con tuco. Después a papá lo espera la pizza.
–Papá, no comas tanto, te va a hacer mal –le dije hace un rato.
–Y vos no fumés viceroys –me contestó.
–Fumo viceroys porque son baratos –le retruqué.
En casa había discos de Roberto Carlos. Me gusta Roberto Carlos, pero ¿por qué no había discos de Nino? Y también: ¿por qué no habiendo discos de Nino yo escuchaba a Nino en casa? (Hace tiempo que sueño con ella, y sólo sé que se llama Noelia.)
–Miren –les digo–. Me quedó queloide una de las heridas en mi mano enferma.
Voy a la pecé, veo qué es queloide y vuelvo.
–Esto es queloide –les digo con la hoja impresa en la mano. Y leo:

queloide

Tumor conjuntivo, benigno, que no debe confundirse con las cicatrices hipertróficas.
En una cicatriz normal, los fibroblastos forman un puente entre los labios de la herida y permiten que el epitelio crezca sobre ellos. En los queloides, se produce una proliferación desproporcionada de los fibroblastos ocasionado masas de tejido colagenoso que se extiende más allá de los límites de la herida.

Papá acabó su plato de fideos. Ahora sale enfurecido a la pizzería donde falla el delívery.
–Al final, me comí los fideos por culpa de esos –dice y pega un portazo.
–No le llevés el apunte –me dice después mamá, desde el suelo, tendida de espaldas.
Va a eutonía desde hace más de diez años. Se está estirando las vértebras, creo.